Un juzgado archiva la denuncia del robo de un bebé por prescripción del delito

El Juzgado de Instrucción número 2 de Cádiz ha decretado el archivo de la denuncia impuesta por Francisca Pinto, vecina de la localidad gaditana de Arcos, por la desaparición de su bebé, una niña que le comunicaron había fallecido al nacer.

Francisca fue de las primeras en presentar su denuncia ante la Fiscalía gaditana, en julio del pasado año, en solitario y al margen de las que posteriormente se han planteado de forma conjunta ante la Fiscalía General del Estado. La Fiscalía de Cádiz ya contabiliza casi un centenar de denuncias, según han confirmado a ELMUNDO.es de Andalucía desde Anadir (Asociación Nacional de Afectados por Adopciones Irregulares), pero la de esta vecina de Arcos es la primera que se ha topado con el muro de la Justicia.

La denuncia de Francisca es la segunda que presenta sobre su caso, ya que acudió a los tribunales en el año 1993. Ese año comprobó que en la fosa donde presuntamente habían enterrado a su pequeña no había rastro de sus restos. Entonces, el juez archivó la causa, al no considerar la existencia de delito.

El pasado julio, a raíz de las denuncias a nivel nacional, Francisca insistió en su caso y la Fiscalía gaditana, al tratarse de un segundo intento, lo remitió al mismo tribunal para que reabriera la causa, pero el juzgado la ha sobreseído nuevamente al considerar que el delito ha prescrito. Una decisión contraria a la que vienen defendiendo los fiscales, que ya han dando orden a la Policía Judicial para iniciar las investigaciones, ya que consideran que no hay prescripción.

Un enterramiento distinto

En su denuncia, Francisca Pinto, junto a su marido, Andrés Pan, relatan cómo en febrero de 1979 dio a luz a una niña en el hospital Puerta del Mar de la capital gaditana, donde les comunicaron un día después que su bebé había fallecido. Como en el resto de los casos denunciados, no la vieron y el hospital se encargó del entierro, presuntamente en el camposanto de San José.

En el año 93, Francisca y Andrés acudieron al cementerio para abrir la fosa donde supuestamente estaban los restos de su hija, pero los huesos que se encontraron eran de adulto y no correspondían con un bebé. Sin embargo, su denuncia ha sido rechazada por dos veces y, según dicen, este matrimonio no comprenden por qué la Justicia no les ampara. Sólo saben que nunca vieron a su hija muerta y que ni siquiera saben, si murió, dónde está enterrada.

Este caso se suma a los más de 200 que Anadir viene atendiendo, sólo en Andalucía, desde que meses atrás saltaron a la prensa las primeras denuncias. Chary Herrera, portavoz andaluza de la asociación, confirma que son cientos las personas que a diario piden información o ayuda para poder interponer las correspondientes denuncias. Para ello y con carácter privado, muchos de estos afectados han comenzado a realizarse pruebas de ADN para poder contrastar sus datos con los de hijos adoptados que dudan de sus orígenes.